20 superdatos psicológicos que no sabías.

Publicado hace 2 años

Nuestro cerebro oculta un montón de secretos y fallas que ni sospechamos que existen. 
Aquí te presentamos algunos muy interesantes. 

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2. Sólo podemos memorizar 3-4 elementos a la vez.

Existe la regla de «7 más/menos 2» según la cual la persona no puede retener más de 5-9 bloques de información simultáneamente. La mayor parte de la información se guarda en la memoria a corto plazo durante 20-30 segundos después de lo cual la olvidamos rápidamente si no la repetimos una y otra vez.

A pesar de que la mayoría de personas puede recordar alrededor de 7 cifras a corto plazo, básicamente todo el mundo batalla para retener en la memoria 10 cifras a la vez. Las últimas investigaciones demuestran que somos capaces de almacenar aún menos información que esto: alrededor de 3-4 bloques simultáneamente. Por ejemplo, si separas un número telefónico en varios bloques de cifras, será más fácil de memorizar.

3. Percibimos mal la combinación de rojo y azul.

A pesar de que estos colores se utilizan en muchas banderas nacionales, el rojo y el azul difícilmente se procesan por nuestra vista cuando se ubican uno al lado del otro.

Esto sucede debido el efecto llamado «cromoestereopsis» que hace que algunos colores «sobresalgan» mientras que otros pasan al segundo plano. Esto irrita y cansa la vista. El efecto más fuerte de este fenómeno se logra con la combinación de rojo y azul, así como con rojo y verde.

4. Vemos y percibimos las cosas de manera distinta.

De acuerdo a la investigación de la Universidad de Cambridge, «no ipormta en que odern se ucabin las ltraes en una plaarba, mniertas la pimerra y la útlmia etsen en el lguar croretco».

Incluso si las demás letras estuvieran mezcladas entre sí, podrías leer la frase. Sólo sucede porque el cerebro humano no lee cada letra en particular sino una palabra en general. Siempre procesa la información recibida de los sentidos, y el cómo percibes la información (palabras), por lo general, se distingue de lo que ves (letras confundidas).

5. Sólo podemos mantener la atención durante 10 minutos.

Incluso si estás en una reunión, te interesa el tema y el hablante expone la materia con un lenguaje accesible, el tiempo máximo de tu atención será de 7-10 minutos. Después de esto tu atención empezará a desviarse y necesitarás tomar una pausa para seguir manteniendo el interés en el tema.

6. La habilidad de aplazar placeres aparece en la infancia.

Tu capacidad de aplazar la satisfacción de tus deseos instantáneamente aparece en la edad temprana. Las personas que desde la infancia saben aplazar un gusto, tienen mejor rendimiento escolar y manejan mejor el estrés y la decepción.

7. Soñamos el 30% del tiempo.

¿Te gusta estar en las nubes? Según los psicólogos, a todos nos gusta soñar, al menos el 30% del tiempo. Algunos de nosotros lo hacen aún más seguido, pero no siempre es malo. Los investigadores aseguran que las personas que les gusta soñar, por lo general, son más creativas y solucionan mejor los distintos problemas.

8. Una costumbre, en promedio, se forma en 66 días.

Cuanto más complicada es la costumbre que queremos asimilar, más tiempo necesitaremos. Aquellos que quieren acostumbrarse a hacer ejercicio a base regular, necesitan 1,5 veces más tiempo que aquellos que trabajan en el hábito de comer frutas.

Incluso si saltas uno o dos días, esto no afectará el tiempo de la asimilación de una costumbre, sin embargo, el dejar que pasen más días ralentiza el proceso notablemente.

9. Sobrevaloramos nuestra reacción a los eventos del futuro.

No somos buenos en adivinar el futuro. Para ser más exactos, sobrevaloramos nuestra reacción a los eventos del futuro, ya sean agradables o negativos.

Las investigaciones demostraron que las personas creen que los sucesos positivos tales como el matrimonio o el ganar una gran cantidad de dinero, las harán más felices de lo que sucede en realidad. También creemos que los eventos negativos tales como quedarse sin empleo o un accidente, causan una mayor depresión de la que sufrimos en realidad.

10. Culpamos a otra persona, no a una situación y mucho menos a nosotros mismos.

Recuerda lo que sucede cuando estás esperando a otra persona y ésta llega tarde a la cita. Es más probable que expliques su demora con su irresponsabilidad y falta de organización. Mientras que en una situación similar, a la inversa, explicarías tu propia demora con circunstancias externas (el tráfico, por ejemplo).

En la psicología esto se llama «sesgo de correspondencia», la tendencia a explicar el comportamiento de los demás con peculiaridades internas personales; y la conducta propia, con factores externos («no tenía otra elección», «tuve mala suerte»).

Desafortunadamente, aun siendo conscientes de nuestra tendencia a hacer juicios injustos, seguimos cometiendo el mismo error; estas inclinaciones están con nosotros desde el nacimiento.

11. La cantidad de amigos que podemos tener es limitada.

Incluso si puedes presumir de tener miles de amigos en tus redes sociales, en realidad tienes menos. Los psicólogos y los antropólogos descubrieron «el número de Dunbar», es decir, el número máximo de vínculos íntimos que puede tener una persona, y corresponde a 50-150 personas.

12. No podemos ignorar comida, sexo y peligro.

¿Has notado que las personas siempre se detienen a mirar las escenas de accidentes? Sucede porque no podemos ignorar las situaciones de peligro. Cada uno tenemos un área antigua del cerebro que corresponde a la sobrevivencia, la cual hace las siguientes preguntas «¿Será comestible?», «¿Podré tener sexo con esa persona?», «¿Me podrá matar?».

La comida, el sexo y el peligro son cosas fundamentales para nuestra existencia. Porquesin comida, morimos; sin sexo, no nos reproducimos; y si morimos, los primeros dos puntos ya no tendrán importancia.

13. Sabemos cómo hacer algo que nunca habíamos hecho antes.

Imagina que nunca habías visto un iPad, pero te lo entregaron y te sugirieron leer todos los libros que tiene. Antes de que enciendas el iPad y empieces a usarlo, en tu cabeza ya habrá suposiciones acerca de cómo lucirá un libro en la pantalla, qué opciones podrás usar y cómo lo harás.

En otras palabras, tienes un «modelo mental» para leer un libro en una tableta incluso si nunca lo habías hecho antes. Será distinta del modelo mental de la persona que ya ha leído libros electrónicos y de aquella que ni siquiera sabe qué es un iPad. Estosmodelos se basan en datos incompletos, experiencias previas y nociones intuitivas.

14. Queremos tener más elección de lo que podemos procesar.

Si entras a cualquier supermercado, verás una enorme variedad de alimentos porque «las personas necesitan tener de dónde escoger».

En una investigación llevada a cabo en un supermercado, a los participantes se les presentaron 6 tipos de mermelada, y a continuación, 24 tipos. A pesar de que las personas se ubicaban más seguido en la estación que tenía 24 frascos, compraban con más frecuencia las mermeladas presentadas en el mostrador de 6 frascos.

Este fenómeno tiene una explicación sencilla: a pesar de que pensamos que queremos más, nuestro cerebro sólo puede procesar a la vez una cantidad de elementos limitada.

15. Somos más felices cuando estamos ocupados con algo.

Imagina que estás en un aeropuerto y necesitas recoger tu equipaje. Necesitarás alrededor de 12 minutos para llegar al área del equipaje. Cuando estás en el lugar, tomas tu maleta de inmediato.

Ahora imagina una situación similar, pero llegas a la cinta repartidora en 2 minutos y esperas tu equipaje durante 10 minutos. En ambas situaciones el hecho de recoger la maleta te tomará 12 minutos, pero en el segundo caso es probable que estés más impaciente e infeliz.

Si una persona no tiene motivos para estar activo, decide no hacer nada. Y a pesar de que esto nos ayuda a conservar energías, la ociosidad hace que nos sintamos impacientes e infelices.

16. Tomamos la mayoría de las decisiones subconscientemente.

Aunque nos gusta creer que todas nuestras decisiones están controladas y bien pensadas, las investigaciones dicen que las decisiones cotidianas en realidad son subconscientes, y esto tiene su motivo.

Cada segundo, nuestro cerebro es atacado por más de 11 millones de unidades de datos, y como no podemos revisar cada uno de ellos a fondo, nuestro subconsciente nos ayuda a tomar decisiones.

17. Alteramos nuestros recuerdos.

Percibimos nuestros recuerdos como «películas» cortas que se almacenan en nuestra cabeza tal cual videos en una computadora. Sin embargo, no es así.

Cada vez que regresas mentalmente a un evento, lo alteras porque las vías neuronales se activan de maneras distintas. En esto pueden influir, por ejemplo, los acontecimientos posteriores o el deseo de rellenar los huecos en la memoria. Así, por ejemplo, no recuerdas quién más asistió a la reunión familiar, pero como tu tía por lo general siempre va, puedes incluirla en tu recuerdo con el tiempo.

18. No podemos realizar varias tareas simultáneamente.

Si crees que eres bueno haciendo varias cosas a la vez, estás equivocado. Los científicos comprobaron que no podemos hacer 2-3 cosas a la vez.

Claro, podemos caminar y conversar simultáneamente, pero nuestro cerebro sólo se enfoca en una función que es su prioridad en ese momento en particular. Porque no podemos pensar en dos cosas a la vez.

19. Nuestros recuerdos más fuertes son erróneos.

Los recuerdos sobre los acontecimientos dramáticos o emocionantes se llaman en psicología «recuerdos relámpagos», y resulta que están llenos de errores.

Los ejemplos famosos de este fenómeno son los eventos relacionados con el 11 de septiembre. Los psicólogos les pidieron a los participantes describir específicamente qué estaban haciendo, dónde se encontraban en ese momento y otros detalles 3 años después del atentado.

Se descubrió que el 90% de las descripciones posteriores variaban de las iniciales. Muchas personas pueden describir detalladamente qué hacían y dónde estaban cuando se enteraron de la noticia. El problema es que esos detalles no son correctos porque las emociones fuertes relacionadas con la memoria, distorsionan los recuerdos.

20. Nuestro cerebro es igual de activo cuando dormimos que cuando estamos despiertos.

Cuando estás dormido y sueñas, tu cerebro procesa y acumula la experiencia de todo el día, crea asociaciones de la información recibida y decide qué recordar y qué olvidar.

Seguramente has escuchado el consejo «duerme bien» antes de un examen o un acontecimiento importante. Si quieres recordar lo que has aprendido, es mejor ir a dormir en cuanto repases el material y darle un tiempo a tu cerebro para que asimile la información.

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